jueves, 3 de diciembre de 2009

NGC 660


NGC 660 se encuentra cerca del centro de este fascinante campo de galaxias nadando entre los límites de la constelación Piscis . A unos 20 millones de años-luz de distancia, su apariencia peculiar la señala comouna galaxia de anillo polar. Las galaxias de anillo polar, un raro tipo de galaxia, tienen una sustancial población de estrellas, gas y polvo que orbitan en anillos casi perpendiculares al plano de un delgado disco galáctico. La extraña configuración podría haber sido provocada por la captura fortuita de material de una galaxia que atravesaba el disco galáctico, con los restos atrapados en un disco rotatorio. Las galaxias de anillo polar pueden usarse para explorar la forma del halo de materia oscura de la galaxia, por general invisible, calculando la influencia gravitacional de la materia oscura en la rotación del anillo y el disco. Más grande que el disco, el anillo de NGC 660 se extiente unos 40.000 años-luz.

martes, 1 de diciembre de 2009

Volutas como ésta son todo lo que queda visible de una estrella de la Vía Láctea. Hace unos 7.500 años que la estrella explosionó en una supernova dejando la Nebulosa del Velo, también denominada como Lazo del Cisne. En su momento, la nube en expansión probablemente era tan brillante como una crecientelunar, permaneciendo visible durante semanas para la humanidad que vivía en los albores de la historia escrita . Hoy, el remanente de supernova resultante se ha atenuado y es visible ahora sólo a través de un pequeño telescopio dirigido hacia la constelación del Cisne (Cygnus). La Nebulosa del Velo resultante es, sin embargo, físicamente enorme y, aunque se encuentra a unos 1.400 años-luz de distancia, cubre incluso unas cinco veces el tamaño de la Luna llena. En fotografías de la Nebulosa del Velo completa,lectores aplicados deberían ser capaces de identificar los filamentos superiores en la parte inferior izquierda. La imagen superior es un mosaico desde el Telescopio Isaac Newton de 2,5 metros en el Observatorio Roque de los Muchachos, en las Islas Canarias .

sábado, 28 de noviembre de 2009


En el mito, Atlas sostiene los cielos. Pero en este paisaje montañero iluminado por la Luna, las cumbres delmacizo Annapurna del Himalaya parecen sostener el cielo tal y como se ve desde Ghandruk, Nepal. De izquierda a derecha los tres principales picos son Annapurna Sur (7.219 metros), Hiunchuli (6.441 metros) yMachapuchare (6.995 metros). Naturalmente se mueven las montañas, no las estrellas; la rotación de la Tierra sobre su eje provoca las trazas estelares concéntricas grabadas en la fotografía de larga exposición. Colocado sobre Annapurna Sur, el Polo Norte Celeste se identifica fácilmente como el punto en el centro de todos los arcos de las trazas estelares. La estrella Polaris, también conocida como la Estrella del Norte, crea el arco muy corto y brillante más cercano al Polo Norte Celeste

viernes, 27 de noviembre de 2009

5 millones de años-luz nos separan de la enigmática galaxia espiral NGC 1097 en la constelación austral deFornax (el Horno). A pesar de lo que pueda parecer a primera vista, la característica más peculiar de NGC 1097 no es la pequeña galaxia satélite (un poco a la izquierda y abajo del centro de la imagen) que parece que se ha envuelto en sus brazos. Lo más misterioso son los ténues chorros que se pueden apreciar en esta exposición profunda, especialmente prominentes en la parte que se extiende más allá de los brillantes brazos de la parte inferior derecha. De hecho, las imágenes ópticas de NGC 1097 muestran un total de cuatro chorros distintos. Estos chorros forman una X con su eje en el núcleo de la galaxia. Se cree que podrían ser los restos fósiles de una galaxia de tamaño mucho menor que fue devorada por NGC 1097 en un pasado muy remoto. La NGC 1097 está clasificada como una galaxia Seyfert. Su núcleo también contiene ungigantesco agujero negro.

jueves, 26 de noviembre de 2009

La fértil constelación de Orión está repleta de nubes de polvo interestelar y de brillantes nebulosas. Una de las más brillantes, catalogada M78, aparece en el centro de esta colorida imagen de ángulo ancho, la cual cubre el área situada al norte del cinturón de Orión. La M78, una nebulosa de reflexión de color azulado, tiene un diámetro aproximado de 5 años-luz y se encuentra a unos 1.500 años-luz de distancia. Su tonalidad se debe en gran parte a que el polvo que contiene refleja la luz azulada que emana de estrellas jóvenes y calientes. Justo a la izquierda de la M78 nos encontramos a la nebulosa de reflexión NGC 2071. A la derecha, con una apariencia much más compacta, aparece la intrigante nebulosa de McNeil. Esta última ha sido recientemente reconocida como una nebulosa variable asociada con el nacimiento de una estrella similar a nuestro Sol. Otro aspecto notable de la imagen de hoy es que la exposición profunda que nos ofrece captura el brillo rojizo (ténue pero omnipresente) que producen los átomos de hidrógeno.

martes, 24 de noviembre de 2009


Refrescante para la comunidad científica ha sido la noticia de que en la Luna hay agua, y además en "abundantes cantidades", según anticipa la NASA.
La agencia espacial confirmó ayer que tras analizar los resultados preliminares de las pruebas obtenidas por el satélite LCROSS, que durante la misión robótica del pasado 9 de octubre chocó contra un cráter extrayendo partículas lunares, no duda de que existe agua en la Luna.
"Es una confirmación sobre lo que hemos sospechado confiadamente durante mucho tiempo, pero no sugiere que vaya a registrarse una ‘fiebre del oro’, ‘o fiebre del agua’ en la Luna", dijo a La Opinión el doctor Edwin "Buzz" Aldrin, uno de los tres astronautas del mítico Apolo IX.
"Estamos deleitados con la noticia", declaró Anthony Colaprete, científico del proyecto LCROSS en el Centro de Investigación Ames en Moffet Field, quien como los otros investigadores de la NASA considera el hallazgo como un gran paso para desvelar los misterios del sistema solar.
Barbara Wilson, jefa del sistemas de exploración en la oficina de tecnología de Jet Propulsión Laboratory, señaló que es aún muy pronto para saber si el descubrimiento cambiará en algún modo el futuro inmediato de la carrera espacial. Wilson agregó que todavía se desconoce el porcentaje exacto de agua en el polvo lunar extraído, tampoco hay estimaciones sobre las cantidades absolutas existente en la Luna del preciado elemento.
"Nadie debe imaginarse una especie de lago lunar", advierte Wilson señalando que, debido a las altas temperaturas a las que está sometida la mayor parte de la superficie lunar, el agua no se mantiene en estado líquido en su superficie.


El planeta rojo vuelve a ser objeto de atención para la astronomía tras una serie de recientes descubrimientos en su superficie llevados a cabo por el Planetary Science Institute (PSI) de Arizona, los cuales ponen en el tapete nuevas evidencias sobre la existencia de agua en , esta vez relacionadas con características topográficas de algunas regiones de su territorio.
Utilizando cámaras de diversas sondas como la Mars Odyssey, la Viking o la Global Surveyor Mars Orbiter el PSI estudió una serie de fotografías del suelo marciano, en las cuales pueden apreciarse algunos canales que podrían sugerir la existencia de agua en .
Se trata de fotografías de las regiones del Macizo de Hellas del hemisferio sur y de la región Arabia Terra en el hemisferio norte, en las cuales se aprecian algunos canales por los que podría haber corrido agua, o incluso que podría estar corriendo en el presente.
Las grietas y canales son pequeños (no más de siete pies) y se distribuyen por el suelo y por paredes. Su existencia demuestra que son producto de algo, y los científicos apuntan las miradas hacia el agua. Las confirmaciones todavía están ausentes, pero lo cierto es que nos aproximamos cada vez más a obtener evidencias tangibles de la existencia de agua en

¿Qué sucede en la superficie de Encélado, la luna de Saturno? Enormes chorros de hielo están en erupción. Penachos gigantes de hielo han sido fotografiados de manera espectacular por la nave espacial robótica Cassini durante este sobrevuelo del pasado fin de semana por la luna de Saturno Encélado. En la fotografía superior se ven numerosos penachos subiendo desde largos cañones con forma de rayas de tigre, a través de la superficieescarpada de Encélado. Incluso son visibles varios chorros de hielo en la región en sombra del creciente de Encélado mientras alcanzan la suficiente altura para difundir la luz solar. Otros penachos, cerca de la parte superior de la imagen de arriba, aparecen visibles justo sobre el borde soleado de la luna. Esos conductos de ventilación de hielo de Encélado fueron descubiertos en imágenes de Cassini por primera vez en 2005; y han estado bajo detenido examen desde entonces. El estudio continuado de los penachos de hielo puede dar más pistas sobre la existencia de océanos bajo la superficie de este lejano mundo helado, candidatos para albergar vida.

Un agujero negro u hoyo negro es una región finita del espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa en su interior, con enorme aumento de la densidad, lo que provoca un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera los fotones de luz, puede escapar de dicha región.
La curvatura del espacio-tiempo o «gravedad de un agujero negro» provoca una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada horizonte de sucesos. Esto es debido a la gran cantidad de energía del objeto celeste. El horizonte de sucesos separa la región del agujero negro del resto del Universo y es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo la luz. Dicha curvatura es estudiada por la relatividad general, la que predijo la existencia de los agujeros negros y fue su primer indicio. En los años 70, Hawking, Ellis y Penrose demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y geometría de los agujeros negros.[1] Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener una geometría cuasi-esférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica total e y su momento angular L.
Se cree que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea, hay agujeros negros supermasivos. La existencia de agujeros negros está apoyada en observaciones astronómicas, en especial a través de la emisión de rayos X por estrellas binarias y galaxias activas.