El Observatorio de Dinámica Solar, programado para despegar el 9 de febrero, tomará películas tipo IMAX de las explosiones solares, escudriñará por debajo de la superficie solar para ver la dínamo interna del Sol y, esperan los investigadores, revelará los misterios de la variabilidad solar. |
Febrero 5, 2010: Desde hace algunos años, una idea no ortodoxa ha estado ganando adeptos entre los astrónomos. Esta idea se contradice con las viejas enseñanzas y perturba a los observadores atentos, en especial a los climatólogos. "El Sol", explica Lika Guhathakurta, de las oficinas centrales de la NASA, en Washington DC, "es una estrella variable". Esa es sólo una limitación del ojo humano. Modernos telescopios y naves espaciales han penetrado el cegador brillo del Sol y han encontrado un torbellino de agitación impredecible. Las llamaradas solares explotan con la energía de mil millones de bombas atómicas. Nubes de gas magnetizado (eyecciones de masa coronal o CMEs, por su sigla en idioma inglés) lo suficientemente grandes como para tragar planetas se separan de la superficie estelar. Agujeros en la atmósfera del Sol arrojan ráfagas de viento solar que se mueven a millones de kilómetros por hora. Y esas son las cosas que pueden ocurrir en un mismo día. A lo largo de prolongados períodos (que abarcan desde décadas hasta siglos), la actividad solar aumenta y disminuye con un ritmo complejo que los investigadores aún están tratando de entender. El "latido" más famoso es el ciclo de manchas solares de 11 años, descripto en muchos textos como un proceso regular y preciso. De hecho, parece tener mente propia.
Sin embargo, no hay necesidad de ir tan atrás en el tiempo para encontrar un ejemplo de la impredecibilidad del ciclo. En este momento, el Sol está saliendo de un mínimo solar del tipo del que no se ve en más de un siglo y que casi nadie anticipó. "La profundidad del mínimo solar en 2008-2009 realmente nos tomó por sorpresa", dice el experto en manchas solares David Hathaway, del Centro Marshall para Vuelos Espaciales, ubicado en Huntsville, Alabama. "Eso remarca cuán lejos estamos aún de predecir la actividad solar". Eso es un problema, porque la sociedad humana es cada vez más vulnerable a los incrementos de la actividad solar. La gente moderna depende de una red de sistemas de alta tecnología interconectados para realizar actividades básicas de todos los días. Redes de energía inteligentes, navegación por GPS (Global Positioning System, en idioma inglés, o Sistema de Posicionamiento Global, en idioma español), viajes aéreos, servicios financieros, comunicaciones de emergencia por radio... todos ellos pueden verse afectados por una intensa actividad solar. Según un estudio llevado a cabo en 2008 por la Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences, en idioma inglés), una tormenta solar, de las que se ven una vez en un siglo, podría causar veinte veces más daño económico que el huracán Katrina.Derecha: Áreas de Estados Unidos que son vulnerables al colapso de los sistemas eléctricos como respuesta a una tormenta geomagnética extrema. Fuente: Academia Nacional de Ciencias. Creditos: www.NASA.gov |




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