sábado, 30 de octubre de 2010

Fantasma de la Bengala de Cefeo

Formas misteriosas parecen frecuentar esta extensión estrellada, desplazándose a través de la noche en la real constelación de Cefeo. Por supuesto, las formas son nubes de polvo cósmicas débilmente visibles en la ténue luz estelar reflejada. Lejos de tu propio vecindario del planeta Tierra, se esconden en el borde del complejo nuboso molecular Bengala de Cefeo a unos 1.200 años luz de distancia. Con más de 2 años luz de diámetro, la fantasmagórica nebulosa conocida como vdB 141Sh2-136 aparece centrada en el campo. El núcleo de la oscura nube a la derecha se está colapsando y se parece a un sistema binario estelar en las primeras etapas de formación.

Créditos & Copyright: Stephen Leshin

Sección gestionada por el Observatorio

sábado, 16 de octubre de 2010

Gran Nube de Magallanes


El navegante portugues del siglo XVI Ferdinando de Magellanes y su tripulación tuvieron cantidad de tiempo para estudiar los cielos del sur durante su primera circumnavegación a la Tierra. Como resultado, dos maravillas celestes fácilmente visibles por los observadores del hemisferio sur, son conocidas como las Nubes de Magallanes. Ahora se sabe que estas nubes cósmicas son dos galaxias enanas irregulares, satélites de nuestra gran galaxia espiral Vía Láctea. A unos 180.000 años luz de distancia en la constelación del  Dorado , la Gran Nube de Magallanes (GNM) se aprecia en con detalle en esta colorida composición, en donde la luz estelar de la azulada barra central contrasta con el resplandor rojizo del gas hidrógeno ionizado. Con una extensión de unos 15.000 años luz más o menos, es la más masiva de las galaxias satélites de la Vía Láctea y es el hogar de la supernova más cercana en la era reciente, SN 1987a. El destacado nudo rojizo en la parte inferior es 30 Doradus, conocida como la magnífica Nebulosa de la Tarántula. Esta enorme región de formación estelar tiene unos 1.000 años luz de diámetro.


Créditos & CopyrightJohn P. Gleason


Sección gestionada por el Observatorio

jueves, 7 de octubre de 2010

Dos Grandes Tormentas del Sistema Solar Convergen

Las dos tormentas más grandes del Sistema Solar están a punto de chocar en la noche, a la vista de los telescopios de aficionados.
La tormenta # 1 es la Gran Mancha Roja, dos veces más grande que la Tierra, con vientos de 560 kph. La colosal tormenta ha girado alrededor de Júpiter durante cientos de años.
La tormenta #2 es el Óvalo BA, también conocida como 'Roja pequeña' (o Red Jr. en español), una joven tormenta de sólo seis años. Comparada con la Gran Mancha Roja, Roja pequeña tiene la mitad del tamaño, capaz apenas de engullir a la Tierra solamente una vez, pero con vientos tan fuertes como los de su prima mayor.
Arriba: Las dos manchas rojas de Júpiter, fotografiadas el 28 de mayo del 2006, por el astrónomo aficionado Christopher Go de las Filipinas.
Las dos se están aproximando. El máximo acercamiento será el 4 de julio, según Amy Simon-Miller del Centro Goddard para Vuelos Espaciales, quien ha estado monitoreando las tormentas usando el Telescopio Espacial Hubble.
'No habrá una colisión frontal', dice. 'La Gran Mancha Roja no se va a 'comer' al Óvalo BA ni nada parecido'. Pero las bandas exteriores de las tormentas pasarán muy cerca una de la otra —y nadie sabe con certeza lo que ocurrirá.

Astrónomos aficionados están monitoreando el evento. Christopher Go de las Filipinas obtuvo la imagen superior utilizando su telescopio de 11 pulgadas el 28 de mayo. 'La distancia entre las tormentas se está acortando visiblemente cada noche', dice.
Encuentros parecidos han ocurrido antes, comenta Glenn Orton del JPL, un colega de Simon-Miller. 'El Óvalo BA y la Gran Mancha Roja se acercan cada dos años aproximadamente'. Los encuentros previos en el 2002 y 2004 pasaron desapercibidos. Aparte de algunos 'enrojecimientos' alrededor de los bordes, ambas tormentas sobrevivieron sin cambios aparentes.
Esta vez puede ser diferente. Simon-Miller y Orton creen que Roja pequeña podría, irónicamente, perder su color rojo al pasar tan cerca de la Gran Mancha Roja.
Roja pequeña/Óvalo BA no fue siempre roja. Por cinco años, de 2000 a 2005, la tormenta era blanca como otros pequeños 'óvalos blancos' que circulan en el planeta. En el 2006 los astrónomos anunciaron un cambio: un vórtice rojo se formó dentro de la tormenta, del mismo color que la poderosa Gran Mancha Roja. Esto era la señal, según los investigadores, de que el Óvalo BA se estaba intensificando.
Derecha: El rojo Óvalo BA fotografiado por los astrónomos utilizando el Telescopio Espacial Hubble en abril del 2006.
El color de la Gran Mancha Roja es de por sí un misterio. Una teoría popular sostiene que la tormenta extrae material de las profundas entrañas de la atmósfera de Júpiter, levantándolo por encima de las nubes más altas donde los rayos solares ultravioleta tornan a los 'cromóforos' (compuestos que cambian de color) al rojo. El Ovalo BA se volvió rojo cuando se fortaleció lo suficientemente para realizar el mismo truco.
El golpe contra la Gran Mancha Roja, sin embargo, podría debilitar al Ovalo BA, volviéndolo nuevamente blanco. Simon-Miller explica: 'Creemos que la Gran Mancha Roja empujará al Ovalo BA hacia la corriente meridional, que sopla en contra de la rotación del Ovalo BA —en dirección opuesta a las manecillas del reloj'. Esto retardaría la rotación del Óvalo BA, invirtiendo posiblemente el proceso que la convirtió en roja la primera vez.
¿Qué pasará realmente? 'Ya veremos', dice. Para eso están los telescopios.
Nota para los observadores: Júpiter es fácil de encontrar. Sale de pronto en el crepúsculo del atardecer antes que cualquier otra estrella, asombrosamente brillante. Búsquelo en la mitad del cielo sudeste en el ocaso: mapa celeste.

Buenas Noticias y un Misterio

Imagine la capa de ozono como si fuera las gafas de sol de la Tierra que protegen la vida en su superficie de la dañina luz procedente de los más fuertes rayos solares ultravioleta, los cuales pueden causar cáncer y otras enfermedades.
De manera comprensible, la población se alarmó en los años 80 cuando los científicos hicieron notar que los compuestos químicos que se hallaban en la atmósfera, creados por el hombre, estaban destruyendo la capa de ozono. Los gobiernos se apresuraron a promulgar un tratado internacional, conocido como Protocolo de Montreal, para prohibir los gases que destruyen la capa de ozono, tales como los clorofluorocarbonos (CFCs) que se encontraban en aerosoles y equipos de aire acondicionado.
Derecha: El agujero de ozono sobre la Antártida.
Hoy, veinte años después, continúan los informes de grandes agujeros sobre la Antártida que permiten que los peligrosos rayos UV alcancen la superficie de la Tierra. De hecho, el agujero de ozono del año 2005 fue el de mayor tamaño de la historia, extendiéndose sobre una superficie de 24 millones de kilómetros cuadrados, casi el tamaño de Norteamérica.
Escuchando estas noticias, usted podría suponer que se ha avanzado poco. Se equivocaría.
Mientras que el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida parece extenderse, la capa de ozono que rodea el resto del planeta, parece estar mejorando. Durante los últimos 9 años, el ozono en todo el mundo ha permanecido más o menos constante, deteniendo el descenso detectado por primera vez en los años 80.


La pregunta es ¿Por qué? ¿Es el Protocolo de Montreal la causa del descenso? ¿O son otros procesos los responsables?
Se trata de una pregunta difícil. Los CFCs no son los únicos factores que influyen en la capa de ozono; las manchas solares, los volcanes y la meteorología juegan también su papel. Los rayos ultravioleta de las manchas solares refuerzan la capa de ozono mientras que los gases sulfurosos emitidos por algunos volcanes pueden debilitarla. El aire frío de la estratosfera puede reforzar o debilitar la capa de ozono, dependiendo de la altitud y de la latitud. Todos estos procesos, y otros, se discuten en el artículo publicado en el número del 4 de mayo de la revista Nature: 'La búsqueda de signos de recuperación en la capa de ozono (The search for signs of recovery of the ozone layer)' de Elizabeth Weatherhead y Signe Andersen.
Clasificar las causas y los efectos es difícil, pero un grupo de investigadores de la NASA y de Universidades puede haber realizado algunos avances. Su nuevo estudio titulado 'Atribuciones de la recuperación del ozono en la baja estratosfera (Attribution of recovery in lower-stratospheric ozone)', acaba de ser aceptado para su publicación en el Journal of Geophysical Research. El estudio concluye que la mitad de la tendencia reciente se debe a la reducción de los CFCs.
Eun-Su Yang del Instituto de Tecnología de Georgia, que lidera el grupo de autores, explica: 'Hemos medido las concentraciones de ozono a diferentes altitudes utilizando satélites, globos e instrumentos en tierra. Después hemos comparado nuestros datos con predicciones informáticas de recuperación del ozono, (calculadas a partir de las reducciones reales medidas de CFCs)'. Los cálculos tuvieron en cuenta el comportamiento conocido del ciclo de manchas solares (con su punto máximo en 2001), los cambios estacionales en la capa de ozono y las oscilaciones quasi-bienales, un tipo de patrón de viento estratosférico que se sabe afecta al ozono.
Lo que han encontrado es a la vez una buena noticia y un misterio.
La buena noticia: en la estratosfera superior (por encima de los 18 km), la recuperación puede explicarse casi por completo por las reducciones de CFCs. 'Ahí arriba parece que está funcionando el Protocolo de Montreal', afirma Mike Newchurch de Centro de Hidrología Global y del Clima en Huntsville, Alabama, coautor del artículo.
Derecha: La capa de ozono está situada a 15 km por encima de la superficie de la Tierra.
El misterio: en la baja estratosfera (entre los 10 y los 18 km) el ozono se ha recuperado incluso mejor de lo que podrían predecir los cambios en CFCs por sí mismos. Algo más debe estar afectando la tendencia en estas bajas altitudes.
Ese 'algo más' podrían ser los patrones de viento atmosférico. 'El viento transporta ozono del ecuador, donde se crea, hacia mayores latitudes, donde se destruye. Los cambios en los patrones de los vientos afectan el equilibrio del ozono y podrían impulsar la recuperación por debajo de los 18 km', declara Newchurch. Esta explicación parece ser la que mejor se ajusta a los modelos informáticos de Yang y sus colaboradores. Sin embargo, no es definitiva, aún se podrían encontrar otros orígenes, tanto naturales como producidos por el hombre, que demuestren ser la causa del ozono extra en la baja estratosfera.
Cualquiera que sea la explicación, si la tendencia continúa, la capa global de ozono debería restaurarse a los niveles de 1980 en algún momento entre 2030 y 2070. Para entonces, incluso el agujero de la Antártida podría cerrarse.

Pacman y Hartley

Volviendo al sistema solar cada 6 años de periodo orbital , el pequeño cometa Hartley 2 (103/P Hartley) hará su máxima aproximación al planeta Tierra el 20 de octubre, y estará lo más cerca del Sol el 28 de octubre. Podría convertirse en un cometa a simple vista, sólo visible en cielos oscuros y claros. Mientras tanto el cometa pueda ser un objetivo tentador para los telescopios, se le puede ver aquí con un seductor coma verdoso compartiendo vista con la nebulosa de emisión NGC 281 y las estrellas de la constelación de Casiopea el 2 de octubre. El perfil agujereado de la nebulosa definido por nubes de polvo en contraste a su rojizo resplandor sugieren un apodo más juguetón, la Nebulosa Pacman. Se aprecia el movimiento del cometa en el fondo estelar con una pequeña traza brillante durante la hora acumulada que duró la exposición fotográfica. En los siguientes días, el movimiento del Cometa Hartley 2 también lo llevará a pasar por el campo del famoso doble cúmulo estelar de Perseo. El 4 de noviembre una sonda desde la Tierra sobrevolará el núcleo del cometa a unos 700 kilómetros de distancia. Aunque ahora su apodo es EPOXI , esta sonda se llamaba antes Impacto Profundo